Buenas prácticas para tus finanzas personales

Veamos algunas buenas prácticas para tus finanzas personales que te ayudarán a mantener el control sobre tu dinero. En este artículo te digo cuáles son.

Buenas prácticas para tus finanzas personales
Photo by Karolina Grabowska

Si estás en el camino de mejorar tus finanzas, entonces, estas buenas prácticas son para ti. Ya que tener unas finanzas personales saludables, requieren de tu esfuerzo, disciplina y constancia. El reto es hacer un hábito de ellas, pero una vez que lo logras, se convierten en parte de tu estilo de vida.

Cualquier persona, sin importar su puesto de trabajo en la Industria manufacturera, tiene la capacidad de tener buenas finanzas personales. No es necesario “inventar el hilo negro”, porque alguien más ya lo hizo por nosotros, sólo es cuestión de adoptar las mejores ideas que nos ayuden a desarrollar por nosotros mismos estas habilidades.

Por esta razón, quiero recomendarte 7 buenas prácticas para tus finanzas personales, que sé que te ayudarán a alcanzar tus metas, ya que aprenderás a tener mejor control sobre cómo manejas el dinero de tus ingresos.

1. Crea tu presupuesto de gastos mensuales y anota tus gastos semanales.

Buenas prácticas para tus finanzas personales
Photo by Tatiana Syrikova

Entre las buenas prácticas para tus finanzas personales, crear un presupuesto de gastos mensuales debe convertirse en tu prioridad, ya que si lo realizas, tendrás conciencia sobre el uso que le das al dinero de tus ingresos.

En una agenda, en un cuaderno, en una hoja de Excel o donde tú prefieras, aquí lo que importa es que hagas un registro de tu presupuesto y tengas claro cómo vas a manejar tu dinero durante el mes.

Para hacer tu presupuesto mensual sólo necesitas:

1. Saber el total de tus ingresos mensuales libre de impuestos.

2. Tener en cuenta tus metas, lo que quieres lograr con tu dinero para tus planes del futuro. Y averiguar cuánto cuesta en total, para que empieces a realizar tus ahorros cada mes.

3. Determinar tu monto de ahorro mensual para tus metas y para emergencias.

4. Contemplar todos y cada uno de tus gastos fijos (agua, electricidad, gas, telefonía…) y todos tus gastos variables (compras contempladas, créditos…).

5. Hacer la suma total de tu meta de ahorro + tus gastos fijos + tus gastos variables. Si la cantidad de la sumatoria es menor a la de tus ingresos mensuales, entonces vas por buen camino. De lo contrario, haz el paso #6.


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6. Apunta semana a semana tus gastos. Desde los gastos “chiquitos” hasta los más “grandotes” para saber en dónde estás gastando de más.

Desarrolla tu músculo financiero poniendo en práctica tu presupuesto de gastos mes con mes y anotando tus gastos todos los días. Saber en qué gastas te ayudará a detectar esas fugas de dinero que no te dejan en paz.

2. Crea tu fondo de emergencias, 2° de las Buenas prácticas para tus finanzas personales.

Buenas prácticas para tus finanzas personales
Photo by kschneider2991

Hay que estar lo mejor preparada(o) posible “para cualquier cosa”. Bueno, pues una emergencia es “una cosa”, y qué mejor que realizar ahorros periódicos para hacer crecer el monto destinado a ellas.

No tienen que ser aportaciones mensuales de “miles y miles” de pesos, sólo con que se hagan sin falta. Lo que importa es que sean constantes y que no vayas a utilizar ese dinero para “gustitos” o para pagar tus gastos fijos, variables o gastos que no tenías contemplados.

De ser posible, mejor ese dinero destinado para las emergencias mándalo a cualquier FINTECH de inversión a corto plazo de tu confianza. Si no sabes cuál puedes usar, te invito a darle click aquí para descubrir las 3 Fintech para generar rendimientos con tu ahorro.

Entre las buenas prácticas para tus finanzas personales, contar con un fondo para las emergencias te ayudará a que las situaciones inesperadas que se te presenten, no te agarren desprevenido y le “den golpes a tu bolsillo”.

3. La tarjeta de crédito se debe pagar siempre en su totalidad.

Buenas prácticas para tus finanzas personales
Photo by Anna Shvets

El uso de las tarjetas de crédito da muchas ventajas, porque ayudan a sus usuarios en varios puntos atractivos como:

A) La creación de un historial crediticio como referencia para cualquier crédito, ya sea hipotecario, automotriz o préstamos.

B) Ayudar al usuario a realizar pagos en establecimientos de manera segura, sin estar exponiendo el dinero en efectivo.

C) Efectuar pagos en compras por internet de manera segura.

D) Aprovechar a realizar pagos en consultorios médicos, para así pedir facturación de éstos y deducirlos de impuestos en la declaración anual ante el SAT.

E) Rastrear todas las compras realizadas con el apoyo de la aplicación del banco o del recibo.

F) Poder realizar pagos a gastos de emergencia que no podamos cubrir en el momento en que sucede.



Las buenas prácticas para tus finanzas personales con las tarjetas de crédito.

Las tarjetas de crédito realmente tienen una misión muy noble, sólo que son “desprestigiadas” por las personas que han hecho un uso irresponsable de ellas.

Sin importar si tu tarjeta de crédito sea departamental o bancaria, la dinámica de todas las tarjetas de crédito es la misma:

Un periodo de 45 días, donde del día 1 al día 30, puedes hacer uso de tu tarjeta para tus compras; y del día 31 al día 45, debes realizar el pago de lo que gastaste.

El error #1 de la gran mayoría de los usuarios de las tarjetas de crédito es pagar mensualmente sólo el mínimo. Hacer estos pagos mínimos trae como consecuencia que el resto del monto que debes te genere intereses, lo cual, significa que le deberás al banco más de lo que le debías al principio.

Como una de las buenas prácticas para tus finanzas personales, lo que debes hacer siempre con tu tarjeta de crédito es pagar la mensualidad total para no generar intereses. De esta forma, mantendrás un historial crediticio saludable y te evitarás futuros dolores de cabeza por deber intereses sobre los intereses.

¡Evita ahogarte en deudas! Paga tu tarjeta a tiempo, es posible. Contempla como gasto variable tu deuda de la tarjeta de crédito en tu presupuesto mensual de gastos. No se vale poner excusas para no hacerlo, porque si no pagas la mensualidad completa, quien saldrá perjudicada(o) eres tú.

Además, considera el uso de tu tarjeta de crédito sólo para gastos que no rebasen el 30% de tu salario mensual (libre de impuestos). ¡Tú controlas la tarjeta! No dejes que la tarjeta te controle a ti.

4. Mira tus estados de cuenta, verifica tus deudas.

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Hablando de no endeudarse tanto… Si ves tus estados de cuenta o verificas los movimientos de tus tarjetas en las aplicaciones bancarias, tienes como ventaja que estés más consiente de las compras que realizas con ellas.

Detecta si gastas mucho en compras online, en pagos en el supermercado, en ropa… Lo que importa es que estés al pendiente de tus movimientos.

Analiza si tus deudas actuales están bajo tu control o si serán un desastre el próximo mes. Si son más altas de lo que pensaste, estás a tiempo de reestructurar tu presupuesto mensual para reducirlas mes con mes, de manera constante. ¡Pasos pequeños pero firmes!

5. Analiza si lo que compras es por capricho o necesidad.

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Parece que estamos redundando mucho, pero así de “redundantes” somos también con lo que hacemos con nuestro dinero.

Entre los gastos no planeados que realizamos están “los caprichos”. Y no es que no te los merezcas, sino que si ese “capricho” te perjudica pagar la cuota de electricidad o cualquier gasto fijo, entonces ya estamos hablando de un problema.

El dinero también está hecho para darnos gusto con todo lo que queramos, pero debemos ser responsables de ello si nos afecta en los pagos de las mensualidades fijas.

En el punto del presupuesto mensual, vimos la importancia de mantener el control de nuestros gastos. Si comprarte “tus gustitos” no perjudica tu balance del presupuesto, entonces, ya encontraste la clave para no permanecer endeudado mes con mes.

Pero, si “tus gustitos” te perjudican en tus obligaciones, entonces debes analizar si en verdad lo que compras lo necesitas o es por capricho.

En caso de que lo necesites, contémplalo en tu presupuesto del mes presente o del siguiente. Sin embargo, si no lo necesitas, pero lo quieres, entonces te invito a que pases a la siguiente de las buenas prácticas para tus finanzas personales.

6. Ahorra, busca inversiones y otras fuentes de ingresos aunque tengas empleo.

Buenas prácticas para tus finanzas personales
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Ni la Industria Manufacturera se salva de ser inestable en algunos periodos. Quizás ahora tengas un sueldo fijo con todas tus prestaciones, pero muchas veces, las situaciones de economía global pueden llevar a una empresa a la necesidad de recortar a su personal, o las malas administraciones de la mesa directiva llevan a una compañía a la ruina.

Por esta razón, nadie tenemos el trabajo asegurado, y cuando nos liquidan, sentimos que estamos en aprietos porque ya no tenemos una fuente de ingresos asegurada (ya me pasó, y me sentí desesperada).

Lo mejor que podemos hacer es tener alternativas de ingresos mientras estamos trabajando, así no se nos “caerá el mundo encima” cuando nos liquiden de un empleo.

Con tu talento vendiendo productos o servicios, puedes generar ingresos extras, ya sea presencial o en línea.

Si lo deseas, puedes llegar más lejos de esto. Puedes seguir instruyéndote en otro tipo de inversiones, o expandir un negocio. ¡Tú decides!

Contar con ingresos extras te ayudará a alcanzar tus metas de ahorro, de contar con dinero para tus gastos fijos y variables. También, de darte el gusto de comprarte cosas que te gusten. Sólo recuerda mantener bajo control tus deudas, así podrás disfrutar de las ventajas de tener el extra en tu cartera.

7. Revisa si hay seguros que debas contratar. 7° de las Buenas prácticas para tus finanzas personales.

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Ya que estamos predicando mucho la palabra “de la precaución”, revisa los tipos de seguros que necesitas para tu estilo de vida:

A) Seguros de gastos médicos mayores para ser atendido en enfermedades crónicas y/o hereditarias, operaciones o simplemente porque no quieres “el Seguro Social”.

B) Seguro de automóvil, éste incluso es obligatorio por la Ley de Tránsito, como mínimo debes contar con el seguro de daños a terceros. Si puedes tener uno con cobertura amplia, te ayudará en siniestros automovilísticos.

C) Seguro para tu patrimonio, ya sea tu casa o si cuentas con algún negocio.

D) Seguro de vida, por aquello de que les “hagas falta” a tus familiares en tu deceso. Además, de que se cubran los gastos funerarios, porque hasta los difuntos cuestan caro.

Los seguros pueden ser considerados como “un gasto más” a tu lista, pero en verdad ayudan cuando la situación lo amerita.


Te invito a leer el artículo “5 razones para hacer aportaciones voluntarias a tu AFORE”.


Dime, ¿ya has aplicado algunas de estas buenas prácticas para tus finanzas personales? Déjalo en los comentarios.

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