El Síndrome del Burnout

Existen muchísimas personas con el Síndrome del Burnout o del “quemado” y ni siquiera lo saben. ¿Sabes si lo padeces? Descubrámoslo en este artículo.

¿Te has sentido

Cansada(o),

Sin ganas de asistir a tu empleo,

Malhumorada(o),

Con desprecio a lo que haces,

Que te da igual si te corren de tu empleo porque no te satisface,

Con ganas de renunciar y cambiar de empleo,

Aburrida(o) y que no entiendes tu propósito en tu trabajo,

Sin retos y desperdiciada(o),

Muy estresada(o),

Que odias lo que haces,

Que haces demasiado y el tiempo no te alcanza,

O que no sabes qué hacer y a quién pedir ayuda?

¿Te digo algo? YO SÍ.

Déjame contarte mi historia

Tener un trabajo de tiempo completo en esta industria manufacturera no es nada sencillo. Verás, me sentí así de miserable en mi empleo por bastante tiempo, tanto que por poco renunciaba, porque así de decidida estuve de no querer estar en el lugar donde me encontré por muchos meses, que fácilmente sumaban años.

¿Qué fue lo que pasó?

En aquellos ayeres, mi sentir miserable se debió a muchos factores:

No conocí mi propósito en mi trabajo. Nunca supe cuáles eran los objetivos de la planta y cuáles eran los míos para ayudar a la meta en común.

No recibí adecuadamente la información para poder colaborar con el avance de los proyectos. Es más, ni siquiera supe cuáles eras los susodichos proyectos.

Me exigieron cosas de las cuáles desconocía todo por esa misma falta de comunicación de mis superiores.

Mi jefe me tuvo en un pésimo concepto por mucho tiempo, porque “nunca tomé la iniciativa” de continuar con los avances de las actividades, cuando en realidad desconocí de qué trataban. Ni qué decir de las fechas promesa, qué estatus de avance tenían, etcétera.


Anímate a entrar al artículo “Cuándo se debe cambiar de empleo”.


Mis propuestas e iniciativas fueron ignoradas.

Sólo querían que tuviera iniciativa “impuesta” y no en mis propias sugerencias.

Sentí que yo siempre fui muy consciente de lo mucho que se tenía que hacer, pero la impotencia de no saber la información completa hizo cruzarme de brazos por mucho tiempo y brillar por mi ignorancia.

Odié mi trabajo porque me sentí estancada, inútil, de relleno y sin propósito alguno. Llegué a pensar muchas veces que si renunciaba en realidad no generaría ningún impacto de nada, total, las actividades que realicé ni siquiera fueron “la gran cosa” (siempre tuve esa visión de mi trabajo).

Mi relación con mis colegas nunca fue lo suficientemente buena y estrecha como para tenerles confianza y acercarme a ellos para expresarles mi sentir.

Me sentí sola todo el tiempo.

En verdad tenía muchas ganas de huir. Busqué vacantes de lo que fuera, con tal de salir corriendo. Apliqué en varias, pero desafortunadamente sólo tuve una entrevista y no fui seleccionada.


Te invito a leer “3 Errores comunes en la búsqueda de empleo”.


Pensé en hacer muchas cosas y a la vez, en no querer hacer nada, pues el cansancio, mas que físico, mental, lo tomé como pretexto para perderme en el ocio que te ofrecen las maravillosas redes sociales o los servicios de streaming, para no pensar en nada y olvidarme de mi realidad profesional, aunque fuera un poco.


Lee el artículo “La importancia de la capacitación continua”.


Me sentí muy estresada por la situación, que por más que yo pusiera de mi parte para que mejorara, nunca pasó un cambio verdadero. Me sentí sumamente mal, me sentí quemada. Sentí que debía de cambiar de objetivos y de rumbo, hasta pensé en rendirme y buscar otro tipo de profesión que no me involucrara con la Industria Manufacturera.

¿Qué hice para cambiarlo?

Hablar. Acercarme con las personas adecuadas para expresar lo pésimamente mal que era para mí trabajar con la dinámica laboral que estuve llevando por todos esos años. Y esas personas me ayudaron a transmitir mi mensaje.

Lo mejor que pude hacer por mí fue decir que no estaba a gusto con mi trabajo.

Y después de que hice esto, otros colegas se animaron a hacer lo mismo. Con esto se pudo descubrir, que ese malestar laboral no era exclusivamente mío, sino de todo un departamento, y que debía hacerse algo con urgencia para cambiar las condiciones del ambiente laboral, donde debíamos de participar todos como equipo.

Mis colegas y yo estábamos quemados por nuestra carga laboral y por nuestro entorno profesional, que no era saludable.

Qué es el Síndrome del Burnout o del “quemado”.

Ya te conté mi historia de cómo viví este síndrome. Pero, ¿cómo logré darme cuenta que lo padecía? La respuesta: NUNCA. Nunca me dí cuenta que lo padecí, hasta que tiempo después tropecé con información de este síndrome y no pude dejar de comparar sus características con lo que yo viví. Fue entonces que entendí que lo que sufrí fue Burnout.

Así que pongámonos más técnicos y vayamos a la definición. El concepto del Síndrome del Burnout o del “quemado” se refiere a cuando como empleados sufrimos de un estrés laboral crónico que se manifiesta en un agotamiento físico y/o mental, que nos afecta en nuestros ánimos, en nuestra personalidad, desempeño y autoestima.

En palabras de Christina Maslach (Maslach Burnout Inventory, Third Edition):

“El Burnout es un síndrome psicológico de agotamiento emocional, despersonalización y realización personal reducida que puede ocurrir entre las personas que trabajan con otras de alguna manera”.

¿Quiénes sufren este Síndrome?

Aunque la definición del Síndrome del Burnout se popularizó entre las profesiones que atienden al público en general, como los médicos o profesores, lo cierto es que aplica a cualquier profesión de cualquier estilo de empleo (el estudio a todas las profesiones fue realizado hasta 1996 por Maslach, en coautoría con otros doctores y para los estudiantes universitarios hasta el 2002).

Los empleados que pertenecemos a la Industria Manufacturera no estamos exentos de sufrir este síndrome, ya que la naturaleza del trabajo en este tipo de industria también es acelerada y debes tener trato no sólo con las(os) integrantes de tu equipo, sino con personas de otras áreas también. Además, de la carga laboral que debe desempeñarse día con día.

Este síndrome es más común de presentarse ante los empleados de la Industria manufacturera de lo que podríamos creer. Como podremos imaginarnos, muchas veces se manifiesta en nosotros un gran agotamiento físico y mental derivado de las discrepancias entre las expectativas laborales que tenemos como trabajadores y la realidad de nuestras tareas diarias. También, porque podemos estar viviendo un ambiente laboral tenso, degradado o conflictivo (como en mi historia al inicio de este artículo).

¿Qué síntomas presenta?

De acuerdo con el libro “Maslach Burnout Inventory”, en su tercera edición, el Síndrome del Burnout para el personal que no trabaja en los sectores de servicio, como nosotros, los de la Industria Manufacturera, está compuesto por 3 importantes factores que pueden dañar la salud mental del (la) empleado(a):

Aumento de la sensación de agotamiento emocional

En su texto, Maslach menciona que:

“A medida que se agotan los recursos emocionales, los trabajadores sienten que ya no pueden entregarse a sí mismos a nivel psicológico”.

¿A qué se refiere con esto? Bueno, cuando un(a) trabajador(a) ya no es capaz de sentirse del todo a gusto en su trabajo, empieza a sentir ansiedad o estrés. Se siente cansado(a), que ya no puede dar más de sí.

Y como las emociones repercuten en nuestra salud, el agotamiento físico no se hace esperar. Una persona con agotamiento emocional suele sentirse también exhausta físicamente. Este desgaste físico puede manifestarse como fatiga, cambios en nuestro peso, aparición de enfermedades y dolores de músculos o de cabeza.

Cinismo

Este síntoma se refiere a cuando la persona empieza a desarrollar actitudes y sentimientos negativos y cínicos hacia su trabajo y compañeros de equipo. Por ejemplo, la falta de compromiso con sus labores, ya que le es indiferente su trabajo, o se desapega de sus responsabilidades.

Una persona con el Síndrome del Burnout puede desarrollar actitud irritable y tratar a los demás con dureza y/o falta de tacto.

El primer síntoma del Síndrome del burnout habla del agotamiento emocional. Bueno, pues el Cinismo se desarrolla a través de este agotamiento. Por lo tanto, estos dos síntomas están relacionados entre sí. Una persona que se siente agotada emocionalmente a causa de su trabajo, será una persona Cínica que realizará con esta actitud sus actividades laborales.

Descenso de la Eficacia Profesional

En su texto, Maslach dice que:

“La realización personal reducida se refiere a la tendencia a evaluarse uno mismo negativamente. El trabajador puede sentirse infeliz consigo mismo e insatisfecho con sus logros en el trabajo”.

En los ajustes realizados por la misma Maslach para evaluar al personal que no trabaja directamente atendiendo personas, el descenso de la Eficacia profesional se refiere a cuando una persona se siente miserable en su jornada laboral, insatisfecha por lo que está haciendo y desmotivada para dar lo mejor de sí, tal como me sentí yo.

No encontrará la relevancia de su trabajo, y su rendimiento no será bueno.

¿Cómo se origina el Síndrome del Burnout?

Pueden existir muchas razones para que las personas que trabajen en la Industria Manufacturera se sientan quemados. Pero entre las que podemos destacar, están las siguientes:

  1. Sobrecarga laboral
  2. Alta exposición al estrés
  3. Tareas asignadas que no son claras para el(la) empleado(a)
  4. Excesivas funciones y responsabilidades
  5. Ambiente laboral complicado
  6. Fallas en el liderazgo de la organización
  7. Falta de apoyos y recursos

Las personas que laboramos en esta Industria, si vivimos 2 o más de estas circunstancias, somos vulnerables a vivir “quemados” en nuestro empleo.

Entonces, ¿qué podemos hacer para enfrentar el Síndrome del Burnout?

Aunque no hay una “receta secreta” para eliminarlo, estas son algunas ideas para combatirlo:

Habla con tu supervisor(a)

Si existe esa confianza donde puedan entablar una conversación abierta y amena, ¡hazlo! De lo contrario, busca a las personas de Recursos humanos, y exprésales tu sentir.

La mayoría de las veces, los que integramos el cuerpo laboral de una compañía manufacturera, infravaloramos la labor que tiene el personal de esta área, quizá porque no sentimos la suficiente confianza o no les creemos capaces de ayudarnos.

Sin embargo, recuerda que la NOM-035 de la Secretaría del Trabajo y Prevención Social, indica que son obligaciones de las empresas con más de 50 empleados:

“Establecer, implantar, mantener y difundir en el centro de trabajo una política de prevención de riesgos psicosociales que contemple: la prevención de los factores de riesgo psicosocial; la prevención de la violencia laboral, y la promoción de un entorno organizacional favorable”.

Es decir, que la compañía debe establecer por ley todas las medidas necesarias para ofrecer a sus empleados las mejores condiciones y ambiente laborales (para más información, consulta la NOM-035-STPS)

Busca ayuda psicológica

No debemos subestimar la poderosa ayuda que podemos recibir de las personas tituladas en psicología.

Empezar a asistir a terapias puede ser una excelente manera para sanar nuestras “quemaduras”. Contar con el apoyo de alguien profesional, nos ayudará a esclarecer nuestro problema, reconocerlo y empezar a trabajar en una solución.

Además, de definir si lo que hacemos en nuestros empleos realmente nos apasionan o si es tiempo de reconocer que estamos realizando algo por lo que de verdad no sintamos gusto.

Tener pasatiempos durante el tiempo libre

Dependiendo de si eres una persona artística o deportiva, busca tener un pasatiempo en tus momentos libres.

Tener un pasatiempo ayuda a que ocupes la mente en algo totalmente diferente al trabajo y relajante para ti, que disfrutes.

También, puedes considerar pasar tiempo de calidad con familiares y amistades. Rodearte de personas que te importan y a las que les importas tú también, ayuda a sentirnos mejor y nutre la autoestima.

Si nada funciona, considera cambiar de empleo

Esta es la última opción, porque es la que debe analizarse adecuadamente. Es muy sencillo decidir renunciar, pero no tanto cuando no se tiene claro qué se hará después de dicha renuncia.

Si has dado todo de ti, te sientes igual o peor de quemado(a) y ya no puedes más porque estás estancado(a), entonces considera un cambio de puesto laboral, ya sea para la misma compañía o para otra diferente.


Te invito a leer “10 Cosas que debes hacer en tu entrevista de trabajo”.


Pero si tus objetivos son totalmente diferentes, como la apertura de un negocio o tomarse un tiempo para descansar o viajar, ten en cuenta tu presupuesto monetario para no perjudicar tus obligaciones, como pueden ser los pagos de los recibos de agua, o el pago de tu crédito hipotecario.


Lee el artículo “Cómo realizar el presupuesto para tu meta».


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